Llegamos a Glasgow, Escocia, el día miércoles 26 de abril, después de viajar por la noche en tren, desde Londres. Dejamos nuestras mochilas en la estación, tomamos desayuno y nos fuimos a un pequeño pueblo llamado Bersden. Es un lugar precioso, todo limpio y bien cuidado.
De ahí pasamos a un supermercado, donde comimos los mejores yogur del mundo!. Llegamos a Glasgow y aprovechamos de conocer las calles y de vitrinear. Famosas son las tiendas John Lewis. Posteriormente nos fuimos a Edimburgo, capital de Escocia. Esta ciudad es sinónimo de castillos y edificios antiguos, hermosos paisajes, atención y hospitalidad. Conseguimos un excelente hospedaje, lleno de detalles: buenos desayunos, muchas calugas y whisky. Por las calles se ven a los gaiteros, vestidos con la clásica falda escosesa, y tocando su música. Visité el National Gallery, que alberga una variada muestra de pintura. El día viernes vimos el palacio Holyroodhouse, residencia oficial de la reina de Escocia y el castillo de Edimburgo, sede
de las joyas de la Corona Escocesa, es el punto de mayor concurrencia turística. Visitamos las calles Princess Strett y Royal Mile, adornada de construcciones históricas, repleta de pubs y comercios ofreciendo las tradicionales faldas escocesas. Es una ciudad maravillosa, absolutamente recomendable visitar, con cuestas empedradas y vistas panorámicas increíbles.
viernes, 3 de agosto de 2007
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